Reportaje desde la Amazonía Peruana

Nos  resulta increíble haber visitado la Amazonia Peruana.

guacamayas tambopata

Desde el año 2013 y por recomendación del Sr. Antonio Salas,  Ricardo Moreno del Programa  Yaguará Panamá, es invitado a participar como  uno de los instructores en un curso de campo sobre biología y ambiente el cual se lleva impartiendo desde hace 22 años al colegio San Silvestre de Lima. El año pasado estuvimos en el Newton o Sachavacayoc Lodge y en el 2014 en  Albergue Tres Chimbadas.

 

Nutrias tambopataEste año estuvimos varios días en el Albergue tres Chimbadas con Karol Bocangel (Administradora) y Víctor (encargado de la propiedad), quienes nos enseñaron más de las maravillas que tiene esta propiedad. Uno de los principales atractivos del lugar es que tienen una Cocha o lago, el cual se llama Tres Chimbadas y tiene lobos de ríos o nutrias gigantes (Pteronura brasiliensis). En el 2013 el grupo estaba compuesto por 8 miembros, pero este año solo vimos cinco.

 

Tanto de día como de noche realizamos caminatas (transectos lineales) y logramos ver mucha fauna, entre las especies observadas pudimos apreciar un ocelote, monos nocturnos, conejos pintados, ñeques, un perezoso de dos dedos, diferentes especies de ratas y ratones, y diferentes especies de zarigüeyas y muchos anfibios también. Además, observamos huellas de sachavaca (tapir) y de otorongo (jaguar). Realizamos un corto pero efectivo cursito de cámara trampa para Víctor y Karol, para que pueda monitorear dos cámaras que quedaron en la propiedad.

En Puerto Maldonado, después de una amena conversación entre Mario Napravnik (Gerente de Rainforest Expedition), Dr. Salas, Ronaldo Salas y mi persona sobre fauna, biodiversidad, Perú, Panamá, etc. Mario me invita a visitar Refugio Amazonas y Tambopata Research Center (TRC) a cargo de Rainforest Expedition. Viajando por el Rio Tambopata logramos avistar un águila Harpía que se cruzó el rio y se percho a orillas de este frente de nuestro bote!!. Cada vez que nos íbamos más rio arriba, se veían mas ronsocos (capibaras) y en grupitos mayores de 5 a 8 individuos.

Vimos una tayra forrajeando a orilla del Rio; en refugio Amazonas por primera vez logre ver una collpa grande de mamíferos y además el nido de un Águila Harpía con un polluelo ya bastante grande. Camino hacia el  TRC, crecían las expectativas por ver jaguar, ya que todos los guías, motoristas y muchos turistas logran ver al gran gato a orilla del Rio Tambopata, asoleándose o caminando la orilla en busca de una de sus presas favoritas, el capibara. Logramos ver muchas guacamayas en la Collpa Chuncho y en la que está en TRC, todo un espectáculo.

En refugio Amazonas y TRC impartimos charlas a los guías y a los huéspedes sobre la situación que enfrenta Panamá con respecto al jaguar y otras especies claves, para hacer un poco de conciencia en las personas que viajan a lugares espectaculares, para que lo sigan apreciando por lo que es.

Se compartió información valiosa sobre los resultados de los últimos estudios realizados en este sector de Tambopata y el Parque Nacional Bahuaja Sonene sobre cámaras trampas y estudios de radio telemetría con jaguares entre los años 2007-2010. Con esta documentación a mano los guías pueden compartir información real y relevante de lo que hay en la zona, la cual está considerada como uno de los lugares con mayor número de jaguares por 100 km2 en toda el área de distribución del jaguar.

Por último, me toca decir que logramos ver una manada de 87 wanganas (puercos de monte), pero Sixto Duri mi guía piensa que eran más. Logramos observar monos aulladores, monos capuchinos, una tropa de 15 o más monos araña negro y para cerrar con broche de oro, bajando por el rio Tambopata a eso de las 6: 10 am al frente de nuestro bote se nos cruzaron a nado dos sachavacas!, fue Alucinante!!!

Muchas gracias a Karol y Víctor de Tres Chimbadas, y también a Mario, Pierina, Malu, Karina y todos los guías y las personas de Refugio Amazonas y TRC que hicieron mi estancia increíble. Pero Muchas gracias al Dr. Antonio Salas por permitir que mis horizontes se hayan expandido para un mejor conocimiento y entendimiento de la fauna y flora de Tambopata.

Ricardo Moreno.

Ricardo Moreno, tras la huella del felino

Articulo Publicado por Revista Ellas del Diario La Prensa

Publicado el viernes 20 de septiembre de 2013
Edición No. 1227

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Se podría decir que la historia de Ricardo Moreno como biólogo de vida silvestre especializado en felinos comenzó en calle segunda, Monte Oscuro, a los cinco años de edad. Su hermano, un gran fanático de los depredadores, lo llamaba para que viera los leones en los documentales de National Geographic, lo que despertó su fascinación por los felinos.

A los 14 años adoptó a su primer maestro, ‘Tao’, un gato doméstico que sus abuelos le permitieron tener mientras su madre, que no disfrutaba de los gatos, vivía en Estados Unidos. “Bajé mis notas del colegio;  no dormía, apenas escuchaba sonidos de gatos  por los alrededores me levantaba a tomar datos”, dice Moreno, quien de esta manera comenzó a formarse.

Durante los siete años que ‘Tao’ vivió, le enseñó las bases de sus conocimientos sobre los felinos, porque según Moreno, “el comportamiento de un gato doméstico es muy similar al de un felino silvestre”.

Al ingresar a la universidad el panorama no era muy alentador.  “Los profesores me decían que no iba a poder lograr hacer un trabajo de esa forma”, y es que no había ningún panameño que trabajara con felinos, sin embargo, se dedicó a demostrar que sí era posible. “Un día, caminando con un amigo por el Camino de Plantación, después del Parque Summit, llegamos a una casa de guardaparques abandonada. Allí sentí olor a zoológico, a excretas. Vi el suelo y estaba repleto de heces de ocelotes o manigordos”. A partir de este avistamiento Moreno pasó a recoger datos reales y científicos.

Comenzó a trabajar en Barro Colorado, donde junto a su amigo el primatólogo Pedro Méndez, encontraron evidencia de un puma en un área en la que se creían desaparecidos desde hace 40 años. “Encontramos una huella de puma y el biólogo residente allá decía que  era de un manigordo muy grande. Tres meses después salió la primera foto de un puma en la isla Barro Colorado. El detalle es que nosotros solo éramos estudiantes de biología y panameños, entonces ¿por qué nos iban a creer?”. Este avistamiento lo motivó a hacer su tesis sobre el estudio de los hábitos alimenticios de los pumas y los manigordos en el área de la cuenca del Canal, y lo ayudó a ganar más reconocimiento.

Fue entre los años 2001 y 2002 que Moreno pudo cumplir uno de sus sueños, trabajar en Darién (Cana y Punta Patiño) junto a la empresa de ecoturismo Ancon Expeditions of Panama. Por ser el único panameño que trabajaba con felinos, fue becado en  2004 para ir a Costa Rica a estudiar una maestría de Conservación y manejo de vida silvestre.

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El biólogo Ricardo Moreno utiliza parte de los fondos de las camisetas que vende en el proyecto de cámaras trampa ubicadas en el Parque Nacional Soberanía.
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Cada cámara trampa es identificada para luego rastrear dónde estaba ubicada.
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En esta foto captada por una cámara trampa se observa a un manigordo u ocelote.
Cortesía / Ricardo Moreno en colaboración con el Gamboa Rainforest Resort y la Universidad de Panamá para el estudio de capibaras o ponchos.

Su tesis para la maestría sobre el estimado de la población del jaguar y de las presas, y la situación de este en los pueblos aledaños al Parque Nacional Darién, le llevó a darse cuenta de que la población de jaguares estaba más afectada de lo que se pensaba. “Hay mucha gente que los mata”, dice el biólogo. La mayoría son campesinos y ganaderos que no quieren que el felino cace sus animales.  “No es la culpa de ellos; es que nadie los atiende ni les da la ayuda que ellos claman desde hace 30 o 40 años, y si no los ayudas como gobierno de turno tienen que resolver su problema”, explica Moreno, que ha entendido que la investigación debe ir acompañada de la educación al ser humano para que tenga un impacto positivo.

La experiencia sobre cómo trabajar con la gente la obtuvo mientras residía en Costa Rica, donde conoció a la ingeniera forestal Aida Bustamante, con quien creó en  2006 la organización Yaguará, dedicada a la conservación de vida silvestre -principalmente de felinos- en Costa Rica y Panamá. En el año 2009, el biólogo dice que “Aida, que es la líder del proyecto, lo enfocó en ofrecer ayuda a la gente que pierde ganado por el jaguar, vendiendo suéteres para recoger fondos para los campesinos”.

Tres años más tarde, Moreno volvió a Panamá. Retomó la idea de las camisetas y creó una versión panameña que comenzó a vender hace un mes en la charla que dictó en el Instituto Smithsonian, y que lleva puesta para la foto de este artículo con orgullo. Con su venta,  financia proyectos como el de las cámaras trampa en el Parque Nacional Soberanía -un estudio de los capibaras realizado en colaboración con la Universidad de Panamá y el Gamboa Rainforest Resort- y la ayuda para los campesinos.

El biólogo dice que para esto último hay que hablar muy claro con ellos. “Si el jaguar mata un animal, el campesino o ganadero tendría que llamarnos enseguida. Yo o un asistente mío entrenado iría a corroborar el hecho. Averiguamos el precio del animal y acordamos el costo, del cual se cubre entre  50% y 65%”. Además, ofrecen educación sobre cómo mejorar el manejo de la finca, “de esta forma va a perder menos animales y no tendrá tanta interacción con el jaguar”, asegura.

Moreno, que pasa sus días entre Gamboa y Barro Colorado, se ha convertido en más que una voz para los jaguares en Panamá al trabajar directamente en el campo y con las personas. “Amo hacer ciencia porque no tienes que interactuar con la gente, pero si haces ciencia de esa forma y no ves cambios en la actitud de las personas, lo que estamos monitoreando es la desaparición de los animales”, concluye.