Genética, camarones y ecosistemas costeros

Terminamos el año, con esta, la mas reciente nota de Carlos Vergara-Chen, publicada en la seccion de Opinion en La Estrella de Panamá.

camarones

2013-12-27 — 12:00:00 AM — Los planes de conservación de los recursos biológicos en las zonas costeras necesitan el mantenimiento a largo plazo de las pesquerías. De este modo, el desarrollo de estrategias de gestión para las especies con características y requerimientos biológicos diferentes es un reto primordial. Un caso relevante para Panamá lo constituye la pesca de camarones marinos (principalmente de las especies Litopenaeus stylirostris, L. occidentalis y L. vannameii), que, a pesar de estar regulada a través de dos vedas anuales, no es vista con esperanza por los pescadores, debido a la caída de las capturas y de los precios.

Parece existir una relación con el aumento del esfuerzo pesquero con consecuencias negativas en las capturas. Se discute que las vedas no son respetadas y no existen recursos para establecer controles adecuados. Es necesario replantear la política de ordenamiento pesquero del camarón, pues tendrá efectos sobre la gestión de los ecosistemas marinos costeros. En esta nota, nos enfocamos en explicar cómo y por qué el uso responsable de las recursos pesqueros de las zonas costeras debe considerar la estructura genética poblacional de las especies explotadas, usando como ejemplo a las especies de camarones marinos.

El patrón de distribución de la variación genética dentro y entre las poblaciones, es conocido como la estructura genética poblacional de una especie dada. Para evitar el agotamiento de los recursos genéticos, la gestión sostenible de los recursos debe fundamentarse en el conocimiento de esta estructura. La estructura genética poblacional permite definir grupos de poblaciones unidas por migración y luego, usando la información demográfica (por ejemplo, tamaño poblacional, proporción de edades y sexos, fecundidad, mortalidad, etc.) de las poblaciones estudiadas, se pueden lograr conclusiones sobre el estado de las poblaciones no estudiadas dentro de esos grupos.

Los estudios genéticos de las poblaciones en el contexto de la identificación de unidades biológicas para la gestión pesquera indican tres patrones básicos de estructura genética: poblaciones distintas; poblaciones con cambio continuo, y poblaciones no diferenciadas. Estos tres patrones pueden ser consecuencia de varios factores actuando de manera singular o a través de complejas interacciones, especialmente: 1) los procesos demográficos; 2) las características de los ciclos biológicos y la reproducción; 3) los procesos evolutivos (flujo de genes y selección natural); y 4) las condiciones ambientales. El tipo de estructura genética contribuye a determinar las unidades de gestión genéticamente sostenibles.

Al revisar la situación actual del conocimiento sobre la estructura genética de las poblaciones de camarones explotadas en el Pacífico Oriental Tropical, incluyendo a Panamá, es evidente que la información genética disponible es suficiente para proporcionar al menos información básica sobre la estructura genética y unidades genéticas para su uso biológicamente sostenible a escala regional. Sin embargo, las prácticas de gestión actual no consideran de un modo adecuado estos datos. Por otra parte, los datos genéticos son deficientes para determinar diferencias poblacionales y unidades genéticas de manejo a pequeñas escalas geográficas. Este es un problema grave, sobre todo teniendo en cuenta que las poblaciones locales explotadas en estuarios y manglares, están disminuyendo y algunas presentan problemas de reclutamiento; es decir, problemas con la sobrevivencia de los individuos (larvas o juveniles) que se incorporan a la población de adultos.

Otro aspecto importante a considerar, dentro de la gestión de las zonas costeras con base en el conocimiento de la estructura genética poblacional de los camarones, es que los programas de repoblación usando camarones cultivados respeten las características genéticas y de comportamiento de las poblaciones naturales. Con una aplicación estricta de los protocolos de manejo acuícola, los programas de repoblación pueden contribuir a la recuperación y mejoramiento de las poblaciones naturales de camarones en los estuarios y manglares.

Ignorar o desconocer la estructura genética de las poblaciones de camarones puede traer como consecuencia la pérdida de la diversidad genética, reducción de la productividad pesquera y daños ecológicos. El riesgo de tales pérdidas depende de la estructura en sí misma y del tamaño de las poblaciones. Es necesario prevenir el deterioro de las pesquerías y zonas costeras mediante el uso de la información genética disponible, la recopilación de nuevos datos para subsanar la falta de información, el desarrollo de sistemas de monitoreo de la biodiversidad (desde genes a ecosistemas) y la repoblación controlada. Como mensaje final, decir que la estructura genética de las poblaciones juega un papel importante en la definición de unidades de manejo y para la integración multidisciplinaria en el diseño de planes de manejo pesquero de las especies de camarones y la gestión de los ecosistemas marinos costeros.

DOCTOR EN BIOLOGÍA.

Anuncios

Carlos Vergara Chen-Gestion de Diversidad Genetica para la Acuicultura.

Publicado por La Estrella de Panama

Sección de Opinión,

martes, 24 de septiembre de 2013
Gestión de la diversidad genética

2013-09-24 — 12:00:00 AM — El camarón (Litopenaeus vannamei) es la especie marina de mayor importancia para la acuicultura en Panamá. El cultivo de camarón se realiza en unas 10 mil hectáreas que están ubicadas en las provincias de Coclé, Herrera, Los Santos, Panamá y Veraguas. Según datos de la Encuesta de Acuicultura de la Contraloría General de la República, en 2011, la producción de 39 fincas camaroneras alcanzó 2.1 millones de libras comercializadas a nivel local y 12.6 millones de libras destinadas al exterior. La producción conjunta está valorada en $33.7 millones. Estas cifras indican que el cultivo de camarón es una gran fuente de divisas y empleo para el país a través de las exportaciones dirigidas principalmente a Estados Unidos y Europa.El Código de Conducta para la Pesca Responsable de la FAO reconoce, en su Artículo 9.3, que la diversidad genética de las poblaciones, naturales o cultivadas, debe gestionarse de manera responsable. La diversidad genética debe ser manejada adecuadamente, ya que representa la materia prima que permite a los camaroneros mejorar la producción, la eficiencia y la comercialización del camarón cultivado. En un principio, el cultivo de camarón dependía en gran medida de los recursos genéticos naturales. Los camaroneros utilizaban las postlarvas capturadas en los esteros y manglares para llenar sus estanques de producción.

Esto afectaba a las poblaciones silvestres, tanto de camarón como de otras especies que eran capturadas incidentalmente. Posteriormente, al desarrollarse técnicas de cultivo que permitieron cerrar el ciclo biológico del camarón en el laboratorio, fueron implementados programas de cría selectiva y mejoramiento genético buscando postlarvas de camarón de rápido crecimiento y con resistencia a enfermedades. A pesar de los logros alcanzados, han surgido problemas de reducción de la diversidad genética en los camarones utilizados en los programas de mejoramiento como resultado de la endogamia por consanguinidad.

Para mejorar la competitividad de la industria acuícola, es necesario innovar el sistema productivo, incorporando el conocimiento científico y tecnológico. Los avances en la genética y la aparición impetuosa de las técnicas genómicas, junto con el progresivo abaratamiento de los costos en los análisis de ADN (secuenciación), está propiciando un cambio de escenario en el campo del mejoramiento genético del camarón. Este cambio ofrece la oportunidad de creación de nuevo valor agregado a la producción camaronera y permitirá entender de una manera integral los efectos de las condiciones ambientales en la fisiología del camarón o su capacidad de respuesta.

En otros países, la industria del cultivo de camarón ha ido incorporando herramientas para estimar diversidad genética y parentesco entre lotes de reproductores; el rastreo del genoma mediante mapas genéticos; el análisis de la expresión de genes específicos; la identificación de genes importantes; y más recientemente, la utilización de las nuevas tecnologías de secuenciación masiva que están incrementando el conocimiento sobre los recursos genéticos acuícolas de forma exponencial. Los estudios sobre la diversidad genética y la genómica del camarón, y el establecimiento de los perfiles de expresión de los procesos fisiológicos del organismo ante cambios ambientales, permitirá ofrecer tecnologías novedosas para su incorporación al sector productivo. Es ineludible la aplicación de estas tecnologías al cultivo del camarón en Panamá.

La diversidad genética natural es un recurso valioso que los camaroneros deben gestionar y utilizar periódicamente en sus programas de mejoramiento genético, y que junto al uso de mejores prácticas de gestión y el empleo de la genética y genómica, permitirá hacer más rentable el cultivo de camarón. Además de planes de mejoramiento genético en las fincas de producción, pueden desarrollarse programas de repoblación, en los que se respeten las características genéticas y de comportamiento de las poblaciones silvestres, que pueden contribuir a la recuperación y mejoramiento de las poblaciones de camarón en las zonas costeras. Para acometer estos retos, es necesaria la participación de las partes interesadas en proyectos de investigación, desarrollo y extensión, y el establecimiento de colaboraciones público-privadas. Panamá requiere integrarse a la evolución tecnológica de la acuicultura moderna en una forma eficaz, sostenible y responsable. Es el momento de iniciar el trabajo para aprovechar la diversidad genética marina y renovar la acuicultura panameña.

BIÓLOGO.